La comediante Tig Notaro compartió recientemente una verdad sobre la paternidad con la que se puede identificar y que resuena en innumerables familias: ella fue, durante un período significativo, la “padre no favorita” de sus hijos gemelos. Hablando en el podcast Parent Chat With Dylan Dreyer, Notaro describió esta dinámica no con dramatismo, sino con una aceptación práctica. Ella atribuyó la preferencia a diferentes estilos de crianza: ella tiende a la estructura y la rigidez, mientras que su esposa, Stephanie Allynne, ofrece una energía más tranquila y flexible. Los niños, naturalmente, gravitan hacia el padre que se siente más “tranquilo” o regulador en el momento.
Esta admisión pone de relieve un fenómeno generalizado pero a menudo tácito en las familias modernas. Ya sea debido a la logística de programación, coincidencias de temperamento o diferentes enfoques de cuidado, es común que uno de los padres se convierta en el “predeterminado” para las tareas rutinarias, mientras que el otro se convierte en el compañero preferido para jugar o sentirse cómodo.
La psicología detrás de la preferencia de los padres
Comprender por qué los niños exhiben estas preferencias requiere mirar la psicología del desarrollo en lugar del rechazo personal. Martina Nova, terapeuta especializada en paternidad con sede en Columbia Británica, explica que la preferencia de los padres no solo es común sino también esperada desde el punto de vista del desarrollo, especialmente durante los años preescolares y infantiles.
“Los niños aún no tienen la capacidad interna para autorregularse, por lo que dependen en gran medida de la corregulación. Buscan al padre cuya presencia ayuda a que su sistema nervioso se calme más fácilmente en ese momento”.
Esto significa que la elección de un niño rara vez tiene que ver con el amor o la lealtad. Más bien, es una respuesta biológica a la regulación del sistema nervioso. Un niño puede preferir a uno de los padres a la hora de acostarse porque la energía de ese padre se siente más relajante, u otro para jugar porque su energía se siente más estimulante. Esta dinámica puede ser aún más pronunciada en niños neurodivergentes o altamente sensibles, cuyos sistemas nerviosos pueden requerir tipos de apoyo muy específicos para sentirse seguros.
Replanteamiento del “favoritismo”
El concepto de “padre favorito” a menudo se malinterpreta como un desaire al otro cuidador. Sin embargo, los expertos sugieren un replanteamiento crucial: los niños no eligen a una persona; están respondiendo a una energía.
Históricamente, los roles de género en hogares heteronormativos a menudo dictaban estas dinámicas, donde las madres se encargaban de la regulación emocional y los padres se encargaban del juego y la exploración. Si bien estos roles están cambiando a medida que más padres y parejas que no dan a luz se involucran en el cuidado emocional, el principio subyacente permanece: los niños se benefician de diferentes enfoques.
- Estructura versus flexibilidad: Un padre puede proporcionar la rutina que crea seguridad, mientras que el otro proporciona la espontaneidad que fomenta la alegría.
- Diferentes necesidades, diferentes respuestas: Un niño puede acudir a uno de sus padres en busca de consuelo cuando está herido y al otro en busca de ayuda con la tarea o para jugar.
Lo que los padres deben saber
Es natural sentirse herido o rechazado cuando un niño busca constantemente a su otro padre. Nova señala que esto puede activar sentimientos profundamente arraigados de insuficiencia o miedo a no ser “suficiente”. Sin embargo, este sentimiento es válido pero a menudo está mal dirigido.
Aquí hay conclusiones clave para navegar esta dinámica:
- No es personal: La preferencia de un niño es un reflejo de sus necesidades de desarrollo y estados regulatorios actuales, no un juicio sobre su valor como padre.
- Evite la competencia: Tratar de “ganarse” el afecto de un niño o forzar su cercanía puede resultar contraproducente. La conexión auténtica surge de interacciones naturales, no de compromisos forzados.
- Busque el equilibrio, no la igualdad: No es necesario que sea idéntico a su copadre. De hecho, la diversidad en los estilos de crianza proporciona a los niños un conjunto de herramientas más rico para navegar por el mundo.
- Esté atento a las señales de alerta: Si bien la preferencia es normal, se justifica la preocupación si la preferencia se vuelve rígidamente excluyente durante un período prolongado, o si hay signos de angustia, falta de reparación o exclusión constante de uno de los padres de los momentos de vinculación.
Conclusión
Ser el “padre no favorito” en un momento dado no significa que seas menos amado o menos eficaz. Simplemente significa que la energía de su copadre puede actualmente alinearse mejor con las necesidades inmediatas de regulación o diversión de su hijo. A medida que los niños crezcan y sus necesidades evolucionen, estas dinámicas cambiarán. El objetivo no es eliminar las preferencias, sino garantizar que ambos padres sigan siendo fuentes accesibles, en sintonía y seguras de amor y apoyo.
