La actuación pasada de la estrella country Carrie Underwood en la toma de posesión de Donald Trump está resurgiendo mientras se prepara para unirse al panel de jueces de American Idol en 2026. Los conocedores de la industria sugieren que su asociación con el expresidente podría dañar el amplio atractivo del programa, un factor clave para su éxito a largo plazo.
División política y riesgo de marca
Fuentes que hablan con los medios de comunicación advierten que la postura política de Underwood corre el riesgo de alienar a los espectadores. American Idol se basa en una audiencia masiva; la introducción de figuras divisivas fractura inmediatamente esa base. “El programa necesita un atractivo masivo”, explicó un informante, enfatizando la dependencia del programa de la neutralidad. “La política divide instantáneamente a la audiencia, y eso es lo opuesto a lo que sustenta Idol ”.
Según se informa, los productores temen que la atención pase de los concursantes a las opiniones políticas de los jueces, lo que supone una gran amenaza para la marca. Cuando los espectadores debaten sobre jueces en lugar de cantantes, los ratings bajan. El objetivo es mantener la atención en el talento y el entretenimiento, no en el debate partidista.
Apoyo inicial de Underwood y malestar posterior
En 2025, Underwood respaldó públicamente su participación en la toma de posesión de Trump, afirmando que se sentía “honrada” y deseaba contribuir a la “unidad”. Sin embargo, los informes entre bastidores sugieren que el evento en sí fue problemático. Según una fuente, Underwood se sintió irrespetada por el espacio limitado asignado para su actuación, alegando un trato desigual en comparación con los artistas anteriores.
Por qué esto importa ahora
El escrutinio actual subraya cómo las afiliaciones políticas pueden afectar las carreras, especialmente en el entretenimiento. Si bien Underwood ha evitado en gran medida los comentarios políticos públicos, su apoyo pasado a Trump ahora es un lastre a medida que regresa a American Idol. Los productores del programa deben sopesar el riesgo de controversia frente a su poder de estrella.
La situación plantea interrogantes más amplios sobre la intersección entre la celebridad, la política y la gestión de marcas. En un clima cada vez más polarizado, incluso acciones pasadas aparentemente inocuas pueden resurgir y amenazar oportunidades futuras. En última instancia, el papel de Underwood en American Idol dependerá de si el programa prioriza evitar la controversia sobre maximizar el alcance de la audiencia.
