Mantener una vida larga y físicamente saludable es un objetivo común, pero garantizar la agudeza mental en el camino es igualmente importante. Una nueva investigación sugiere que un hábito simple y accesible (el voluntariado) puede contribuir significativamente a este objetivo. Un estudio que siguió a más de 30.000 adultos durante dos décadas revela que el voluntariado regular o la ayuda informal pueden potencialmente frenar el deterioro cognitivo relacionado con la edad.
Los hallazgos del estudio: dos a cuatro horas por semana muestran el mayor beneficio
Los investigadores analizaron datos del Estudio de Salud y Jubilación, un proyecto de investigación a largo plazo, para examinar el vínculo entre ayudar a los demás y la salud cognitiva. Los hallazgos, publicados en Social Science & Medicine, mostraron una conexión convincente: las personas que ofrecieron su tiempo como voluntarios o ayudaron regularmente a vecinos, familiares o amigos experimentaron entre un 15 y un 20 por ciento menos de deterioro cognitivo en comparación con aquellos que no lo hicieron.
Los beneficios más significativos aparecieron cuando las personas dedicaron aproximadamente de dos a cuatro horas por semana a ayudar a los demás. Este compromiso de tiempo relativamente modesto podría tener un impacto sustancial en la salud del cerebro a largo plazo.
Por qué ayudar a los demás podría proteger su cerebro
El vínculo observado entre el voluntariado y un deterioro cognitivo más lento probablemente se deba a varios factores interconectados. “El voluntariado y la ayuda a otros involucran tanto el cerebro como el cuerpo de manera que protejan contra el envejecimiento cognitivo”, explica Sae Hwang Han, PhD, autor principal del estudio y profesor asociado de la Universidad de Texas en Austin.
Estas actividades ofrecen un triple beneficio:
- Conexión social: El voluntariado fomenta relaciones significativas y combate el aislamiento, que son fundamentales para la salud del cerebro.
- Sentido de propósito: Contribuir a una causa o ayudar a otros puede proporcionar una sensación de realización y propósito, que puede influir positivamente en la función cognitiva.
- Estimulación cognitiva: El voluntariado a menudo implica resolver problemas, aprender nuevas habilidades e interactuar con otros, todo lo cual puede mantener el cerebro activo y comprometido.
Faye Begeti, PhD, neurocientífica de los hospitales de la Universidad de Oxford, enfatiza la importancia de la estimulación mental continua durante toda la vida. “El factor clave para prevenir el deterioro cognitivo es seguir desafiando a nuestro cerebro”, afirma. “El voluntariado es una forma maravillosa de hacerlo”.
Más allá de estos factores, ayudar a los demás también podría reducir el estrés y la inflamación, dos elementos que se sabe que están relacionados con el deterioro cognitivo.
¿Qué tipo de voluntariado ofrece más beneficios?
Según la investigación, el voluntariado en persona parece ser más eficaz. Actividades como ayudar en un comedor de beneficencia o leerles a los niños fortalecen las recompensas sociales y psicológicas que apoyan la salud cognitiva. Sin embargo, el voluntariado remoto o virtual aún puede resultar beneficioso, especialmente si implica una conexión humana significativa o proporciona estimulación cognitiva.
Es importante señalar que el voluntariado no tiene por qué ser un compromiso formal. Ofrecer ayuda informal, como regar las plantas de un vecino o brindar asistencia a un amigo, puede tener el mismo impacto.
Poniéndolo en práctica: pequeñas acciones, grandes recompensas
Los hallazgos del estudio subrayan el potencial de incluso esfuerzos modestos para salvaguardar la salud cognitiva. El Dr. Han recomienda dedicar entre dos y cuatro horas a la semana, un compromiso manejable que puede generar beneficios considerables.
“Incluso niveles modestos de ayuda (alrededor de dos a cuatro horas por semana) pueden marcar una diferencia real para la salud cognitiva a largo plazo”, dice Han.
En última instancia, priorizar la interacción significativa con los demás no es sólo un beneficio para la comunidad: es bueno para el cerebro. Al dedicar una pequeña parte de nuestro tiempo a ayudar a los demás, podemos potenciar nuestra función cognitiva y disfrutar de una mente más aguda y saludable a medida que envejecemos.


































