El giro oscuro de las células inmunitarias: cómo el cáncer secuestra a los defensores del cuerpo

22

El cáncer no crece simplemente de forma aislada; corrompe activamente el sistema inmunológico para impulsar su propia expansión. Un nuevo estudio revela cómo ciertas células inmunes, específicamente los neutrófilos, pasan de combatir los tumores a promover su crecimiento. Esto sucede a través de una molécula clave llamada CCL3, cuya producción los tumores manipulan estas células. El hallazgo no es sólo otra curiosidad de laboratorio; sugiere una forma de rastrear la progresión de la enfermedad y potencialmente adaptar los tratamientos contra el cáncer.

El microambiente tumoral: un campo de batalla convertido en colaboración

La metáfora del cáncer en el campo de batalla está incompleta. Los tumores no simplemente invaden; existen dentro de un ecosistema complejo de células que interactúan de maneras que apenas estamos empezando a comprender. Identificar qué interacciones impulsan el crecimiento tumoral es un desafío enorme. Como explica Mikaël Pittet, investigador principal de la Universidad de Ginebra (UNIGE), “una de las dificultades reside en identificar, en un entorno que apenas ahora empezamos a comprender, los elementos que realmente influyen en la capacidad de crecimiento del tumor”.

Esta investigación se basa en trabajos anteriores de 2023 que muestran vínculos entre otras células inmunitarias (macrófagos) y la progresión de la enfermedad. Los nuevos hallazgos añaden otra pieza al rompecabezas, centrándose en los neutrófilos, un tipo común de célula inmune generalmente asociado con la defensa, no con la promoción.

Neutrófilos: de socorristas a cómplices

Los neutrófilos se encuentran entre las células inmunitarias más abundantes del cuerpo y, por lo general, se apresuran a combatir infecciones y lesiones. Pero en el caso del cáncer, su presencia suele ser una mala señal. Los investigadores descubrieron que los tumores reclutan activamente neutrófilos y luego los reprograman para producir CCL3. Esta quimiocina no ayuda al cuerpo; Estimula activamente el crecimiento del tumor.

“Descubrimos que los neutrófilos reclutados por el tumor experimentan una reprogramación de su actividad: comienzan a producir localmente una molécula, la quimiocina CCL3, que promueve el crecimiento del tumor”, explica Pittet. Este cambio convierte una respuesta protectora en algo que ayuda a que el cáncer prospere.

Superar obstáculos técnicos en el laboratorio

Estudiar los neutrófilos es difícil. Son muy difíciles de manipular genéticamente sin afectar a otras células. Los investigadores superaron esto combinando múltiples enfoques experimentales para controlar con precisión la expresión del gen CCL3 sólo en los neutrófilos. Cuando se eliminó CCL3, los neutrófilos ya no apoyaron el crecimiento del tumor. Todavía se acumulaban dentro de los tumores, pero la reprogramación dañina no se produjo.

Evidencia generalizada procedente de grandes conjuntos de datos

Los hallazgos no se limitaron a un solo laboratorio. Los investigadores volvieron a analizar datos de múltiples estudios independientes, lo que requirió nuevos métodos analíticos para detectar neutrófilos con precisión. Las herramientas estándar a menudo no los detectan debido a su baja actividad genética. Al desarrollar un nuevo enfoque, confirmaron que la producción de CCL3 por parte de los neutrófilos es un patrón común en muchos cánceres.

CCL3: un biomarcador potencial para el seguimiento del cáncer

Identificar a CCL3 como un impulsor clave del crecimiento tumoral impulsado por neutrófilos proporciona una nueva variable prometedora para comprender cómo evolucionan los cánceres. Pittet lo describe como “descifrar la ‘tarjeta de identidad’ de los tumores”, identificando variables clave que determinan la progresión de la enfermedad. Una vez identificadas, estas variables podrían ayudar a adaptar el tratamiento y mejorar la atención al paciente.

Esta investigación sugiere que un número limitado de variables clave impulsan la evolución del cáncer. Identificarlos podría conducir a tratamientos más personalizados y efectivos.

En esencia, el estudio revela cómo los tumores no sólo invaden; cooptan las propias defensas del cuerpo, convirtiéndolas en cómplices. Esta comprensión podría allanar el camino para nuevas formas de rastrear y tratar el cáncer apuntando a los mecanismos que utilizan los tumores para manipular el sistema inmunológico.