Las empresas están distribuyendo cada vez más aumentos pequeños y uniformes (denominados “aumentos de mantequilla de maní”) entre sus fuerzas laborales en lugar de recompensar el desempeño individual. Esta tendencia, destacada en un informe reciente de Payscale, es una medida de reducción de costos que está ganando terreno a medida que los mercados laborales se enfrían.
El auge de los aumentos generales
Aproximadamente el 44% de las empresas planean implementar o ya han implementado estos aumentos generales. Esto significa que los empleados reciben el mismo aumento porcentual independientemente de sus contribuciones, y el 16% de las organizaciones adoptarán la estrategia por primera vez en 2026. El aumento promedio del salario base es de un magro 3,5%, apenas manteniendo el ritmo de la tasa de inflación promedio del 2,4%.
Esta práctica no es nueva, pero se está volviendo más común en medio de un mayor desempleo y menos puestos vacantes. Las empresas, particularmente en sectores como el gobierno, las organizaciones sin fines de lucro, la educación, la atención médica y la construcción, están aprovechando un mercado favorable a los empleadores donde es menos probable que los empleados cambien de trabajo (“abrazo laboral”). Starbucks, por ejemplo, distribuyó sólo aumentos del 2% a los trabajadores corporativos el año pasado como medida de control de costos.
Por qué las empresas eligen este enfoque
El principal factor es el control de costes. En una economía más lenta, los empleadores pueden salirse con la suya con una diferenciación salarial mínima, sabiendo que es menos probable que los empleados se vayan cuando las oportunidades laborales son escasas. La última vez que se produjo un “pago de mantequilla de maní” tan generalizado fue después de la crisis financiera de 2008, y los aumentos anuales del 3% se convirtieron en la norma hasta la pandemia de COVID-19.
Como explica Ruth Thomas, estratega jefe de compensaciones de Payscale, “la recesión o la baja inflación salarial son las dos razones por las que verás que la gente no paga con mantequilla de maní”.
Los riesgos de ignorar el desempeño
Los expertos advierten que esta estrategia es insostenible. No recompensar a los empleados con mejor desempeño puede provocar desgaste, ya que los de alto rendimiento se sienten infravalorados y buscan oportunidades en otros lugares. Cynthia Pong, fundadora de Embrace Change, afirma: “Los empleadores pueden mantener los aumentos fijos y uniformes sin esperar mucho rechazo… especialmente cuando algunos empleadores no dan ningún aumento”.
Qué pueden hacer los empleados
Si se enfrentan a un “aumento de mantequilla de maní”, los empleados deben preguntar de manera proactiva sobre los ajustes basados en el desempeño. Puede ser útil documentar las contribuciones y solicitar un proceso de revisión formal. Si no existe tal proceso, los empleados pueden iniciar uno ofreciendo resumir su impacto para las partes interesadas.
Los empleados también deben mantener una red activa, entrevistarse incluso cuando no estén buscando trabajo activamente y cultivar opciones externas para aumentar su influencia. La transparencia en cuanto a la metodología de asignación de salarios es crucial. Preguntar: “¿Me están reconociendo como alguien de alto desempeño o se trata de algún otro mensaje?” puede descubrir cómo los empleadores valoran las contribuciones.
En última instancia, la respuesta más eficaz es prepararse para posibles transiciones profesionales que recompensen el desempeño.


























