Según se informa, Aubrey Plaza vendió la casa de Los Feliz que compartía con su esposo, Jeff Baena, quien se suicidó en enero de 2025. La medida se produce después de un período de luto privado tras la muerte de Baena a los 47 años, y marca un paso significativo en el proceso de duelo de Plaza.
Listado inicial y venta posterior
Plaza puso a la venta por primera vez la propiedad de cuatro dormitorios y 5,5 baños en septiembre de 2025 por 6,5 millones de dólares, y luego la retiró antes de volver a ponerla a la venta en enero de 2026 a un precio reducido. El precio de venta final exacto aún no se ha revelado, pero la transacción significa una partida física y emocional de la casa donde murió Baena y donde tiene su sede la productora de Plaza, Evil Hag Productions.
Cronología de la relación
Plaza y Baena se conocieron en 2011 durante una noche de juegos y empezaron a salir poco después. Sus vidas profesionales y personales se entrelazaron a través de múltiples colaboraciones cinematográficas, incluidas Life After Beth (2014), Joshy (2016), The Little Hours (2017) y Spin Me Round (2022).
En una entrevista de 2017 con MovieFreak, Plaza describió su asociación como “una dinámica realmente especial” y agregó que trabajar con Baena fue a la vez desafiante y gratificante. La pareja se casó en secreto en 2021 pero se separó en 2024, meses antes de la muerte de Baena.
Respuesta pública y privacidad
Tras el fallecimiento de Baena, Plaza emitió un comunicado a Personas expresando su gratitud por el gran apoyo y solicitando privacidad. Mantuvo un perfil bajo en los 14 meses transcurridos desde su muerte, reduciendo sus apariciones públicas.
La venta de la casa compartida sugiere un paso deliberado hacia adelante en el viaje de Plaza a través del duelo, a medida que avanza desde un lugar profundamente ligado a su vida personal y creativa con Baena.
La decisión de vender la propiedad subraya la dificultad de dejarla ir y reconstruirla después de la pérdida. Para muchos, un hogar guarda recuerdos; en este caso, trágicos. El acto de vender puede ser un paso necesario, aunque doloroso, hacia la curación.
