La incómoda verdad: por qué estamos obsesionados con las “malas madres”

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El nuevo libro de EJ Dickson, One Bad Mother: In Praise of Psycho Housewives, Stage Parents, Momfluencers, and Other Women We Love, no es simplemente otra crítica a la crianza de los hijos; es una provocación deliberada. Dickson no busca una discusión amable: quiere encender la ira, específicamente entre mujeres que han sentido el peso de expectativas maternas imposibles.

El Juicio Universal sobre la Maternidad

Dickson sostiene que casi todas las mujeres han experimentado ser etiquetadas como “malas madres” en algún momento. No se trata de no cumplir con algún estándar objetivo; se trata del juicio cultural implacable, a menudo hipócrita, impuesto a las mujeres. El libro analiza cómo la sociedad utiliza la culpa y la vergüenza como armas para controlar el comportamiento femenino, enmarcando la maternidad como una actuación moral en lugar de una realidad imperfecta y desordenada.

El ascenso de Momfluencer: exponiendo la estafa

El surgimiento de momfluencers es un objetivo clave en el análisis de Dickson. Estas personas influyentes monetizan el trabajo materno, presentando una versión pulida e inalcanzable de la maternidad que expone la hipocresía de esperar una devoción impecable y no remunerada de todas las madres. Su éxito no es sólo irritante; es revelador. La indignación dirigida contra ellos resalta cuán profundamente arraigada está la expectativa de sacrificio desinteresado y cuán furiosa se pone la gente cuando esa expectativa se viola descaradamente con fines de lucro.

Raíces históricas del juicio materno

El libro rastrea este juicio a través de la historia, desde los estereotipos de la “reina del bienestar” de la década de 1980 (a menudo utilizados como arma contra las familias negras) hasta los casos sensacionalistas como el de Casey Anthony. Dickson no rehuye el hecho incómodo de que en Estados Unidos las fuerzas sistémicas etiquetan desproporcionadamente a las madres negras como “malas”. Sin embargo, señala que las madres blancas que desafían las normas idealizadas (como el ama de casa de los años cincuenta) también fascinan a la sociedad.

La verdadera obsesión por el crimen: por qué vemos a las madres dañar a sus hijos

Dickson aborda la inquietante popularidad de los crímenes reales, en particular los casos que involucran violencia materna. ¿Por qué tantas mujeres quedan cautivadas por historias de madres que dañan a sus hijos? Ella sugiere que podría deberse a que estas historias nos obligan a enfrentar nuestros propios impulsos más oscuros o porque inconscientemente nos identificamos con el perpetrador. El verdadero crimen ofrece un espacio seguro para explorar pensamientos tabú, incluso si eso significa confrontar verdades inquietantes sobre el instinto maternal.

Estados Unidos se destaca: filicidio y falta de apoyo

El libro señala una estadística escalofriante: Estados Unidos puede tener la tasa más alta de filicidio (un padre que mata a su hijo) en el mundo desarrollado. Si bien el filicidio sigue siendo poco común, Dickson sostiene que la falta de apoyo a las madres en Estados Unidos –incluido el acceso a guarderías, los derechos reproductivos y las políticas de inmigración que separan a las familias– crea un caldo de cultivo para la desesperación. Es probable que la situación haya empeorado desde el estudio de 2016 citado, pero los datos siguen siendo escasos.

“La falta de apoyo infraestructural para las madres es la fuerza impulsora detrás de muchas de las preguntas que planteo en el libro”. –EJ Dickson

One Bad Mother no es una lectura reconfortante. Es una exploración aguda y sin complejos de cómo la sociedad idealiza y demoniza simultáneamente la maternidad, dejando a las mujeres atrapadas en un ciclo de expectativas imposibles. El propósito del libro no es ofrecer soluciones, sino exponer la cruda e inquietante verdad: el juicio de las madres es sistémico, hipócrita y está diseñado para mantener a las mujeres a raya.