Megyn Kelly enfrenta reacciones violentas por defender las edades de las víctimas de Jeffrey Epstein

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Megyn Kelly ha generado controversia después de hablar sobre el traficante sexual convicto Jeffrey Epstein en su podcast, argumentando que su preferencia por los adolescentes mayores, en lugar de los niños pequeños, debería eximirlo de la etiqueta de “pedófilo”. Los comentarios provocaron una rápida condena, sobre todo por parte de la actriz Christina Ricci, quien públicamente calificó a Kelly como un “peligro para los niños”.

El argumento de Kelly y el contexto

Durante una conversación con la periodista conservadora Batya Ungar-Sargon, Kelly distinguió entre las presuntas víctimas de Epstein por edad. Afirmó que debido a que a él “no le gustaban los niños de 8 años”, no debería ser categorizado como pedófilo, a pesar de explotar a los adolescentes. Ella formuló la distinción como una cuestión de “hechos”, argumentando que un joven de 15 años es diferente de uno de 5 años y, por lo tanto, la naturaleza de sus crímenes no se ajusta a la definición tradicional.

Este argumento ha sido ampliamente criticado por minimizar la gravedad del abuso sexual infantil. Según las definiciones legales y médicas, cualquier persona menor de 18 años se considera un niño. El Instituto Nacional de Salud reconoce esta norma, lo que significa que incluso un joven de 15 años es legalmente menor de edad y vulnerable a la explotación. El intento de Kelly de compartimentar el abuso en función de la edad ignora la dinámica de poder en juego, donde incluso los adolescentes mayores pueden ser coaccionados o manipulados por un depredador adulto.

La respuesta de Ricci y la protesta pública

Christina Ricci, una firme defensora de la seguridad infantil, respondió a los comentarios de Kelly publicando en las redes sociales, calificándola de “peligro para los niños”. La declaración de Ricci refleja la indignación más amplia que los comentarios de Kelly han generado en línea. Miles de usuarios han condenado la defensa que Kelly hace de Epstein, argumentando que minimiza el daño infligido a todas las víctimas, independientemente de su edad.

Las implicaciones más amplias

La controversia en torno a los comentarios de Kelly pone de relieve una inquietante tendencia a minimizar o justificar la explotación sexual cuando se trata de adolescentes mayores. Esta retórica puede crear un peligroso vacío legal, permitiendo a los depredadores evitar la rendición de cuentas al presentar sus crímenes como menos graves. Al trazar líneas arbitrarias basadas en la edad, se socava el principio fundamental de que todos los niños merecen protección contra los abusos.

El debate también subraya el poder del lenguaje para moldear las percepciones de la violencia sexual. Al elegir cuidadosamente las palabras y formular los argumentos, las personas pueden normalizar sutilmente el comportamiento dañino y proteger a los perpetradores de las consecuencias. El intento de Kelly de redefinir el término “pedófilo” según la edad es un excelente ejemplo de esta manipulación.

La reacción contra los comentarios de Kelly sirve como recordatorio de que la sociedad debe responsabilizar a las personas por perpetuar narrativas dañinas, especialmente cuando involucran la explotación de poblaciones vulnerables. El incidente subraya la necesidad urgente de definiciones claras e intransigentes del abuso sexual infantil y la importancia de proteger a todas las víctimas, independientemente de su edad.