La vacuna contra el VPH diseñada aumenta las células T que combaten el cáncer con precisión a nanoescala

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Los investigadores han descubierto que una vacuna contra el VPH diseñada con precisión mejora drásticamente la capacidad del sistema inmunológico para destruir las células cancerosas, no agregando nuevos componentes, sino reorganizando los existentes a nanoescala. Los hallazgos, publicados el 11 de febrero en Science Advances, demuestran que incluso ajustes estructurales sutiles pueden transformar una respuesta inmune débil en un poderoso efecto antitumoral. Este avance subraya el creciente campo de la “nanomedicina estructural”, iniciado por Chad A. Mirkin de la Universidad Northwestern, donde la disposición de los ingredientes de las vacunas es tan crítica como los ingredientes mismos.

El poder del arreglo: más allá del “enfoque Blender”

El desarrollo de vacunas tradicionales se basa en mezclar antígenos (moléculas derivadas de tumores) con adyuvantes (estimulantes inmunitarios), un método que Mirkin describe como el “enfoque mezclador”. Si bien es eficaz, este método carece de un control preciso sobre cómo el sistema inmunológico procesa la vacuna. El nuevo estudio invierte este paradigma y muestra que organizar estos mismos ingredientes en una estructura a nanoescala meticulosamente diseñada produce resultados superiores.

El equipo construyó una vacuna de ácido nucleico esférico (SNA), una estructura globular de ADN que penetra en las células inmunitarias, y probó sistemáticamente diferentes configuraciones de sus componentes. En modelos animales humanizados de cáncer VPH positivo y muestras de tumores de pacientes, se destacó una configuración: la presentación de un péptido derivado del VPH en la superficie del SNA, anclado por su extremo N, desencadenó hasta ocho veces más interferón gamma, una señal antitumoral clave. Esta configuración condujo a una activación significativamente más fuerte de las células T “asesinas” CD8, los combatientes del cáncer más potentes del sistema inmunológico, y ralentizó el crecimiento tumoral en ratones.

Nanomedicina estructural: una nueva era en el diseño de vacunas

No se trata sólo del VPH. El laboratorio de Mirkin ya ha aplicado este enfoque de nanomedicina estructural a vacunas dirigidas al melanoma, el cáncer de mama, el cáncer de colon, el cáncer de próstata y el carcinoma de células de Merkel, y varios candidatos están ingresando a ensayos clínicos en humanos. El principio básico es simple: la estructura importa. Los mismos ingredientes, cuando se organizan correctamente, pueden producir efectos más fuertes con menor toxicidad.

“Este efecto no se produjo al agregar nuevos ingredientes o aumentar la dosis”, dijo el Dr. Jochen Lorch, codirector del estudio. “Surgió de presentar los mismos componentes de una manera más inteligente. El sistema inmunológico es sensible a la geometría de las moléculas”.

Implicaciones futuras: IA y reutilización de candidatos existentes

Mirkin imagina utilizar inteligencia artificial para acelerar el diseño de vacunas, analizando rápidamente innumerables combinaciones estructurales para identificar las disposiciones más efectivas. Este enfoque también podría revitalizar candidatas a vacunas anteriores que se mostraron prometedoras pero no alcanzaron sus objetivos, simplemente optimizando su estructura a nanoescala. El campo avanza rápidamente y más de 1.000 productos comerciales ya incorporan la tecnología SNA.

“Es posible que hayamos pasado por alto componentes de vacunas perfectamente aceptables simplemente porque estaban en las configuraciones incorrectas”, afirmó Mirkin. “Podemos volver a ellos, reestructurarlos y transformarlos en medicamentos potentes”.

Esta investigación significa un cambio fundamental en la forma en que se desarrollan las vacunas, pasando de la mezcla por fuerza bruta a la ingeniería precisa a nanoescala. Las implicaciones se extienden más allá del VPH y ofrecen una nueva y poderosa herramienta en la lucha contra el cáncer y otras enfermedades.