Esta es la receta de pasta en la que confío cuando tengo poco tiempo y la cena debe realizarse ahora. Desarrollado por mi ex colega Sasha Marx, este plato, la pasta al tonno, demuestra que una comida deliciosa no requiere horas en la cocina. Es una comida sorprendentemente elevada que surge de ingredientes humildes, ideal para esos momentos de “oh, mierda, los niños tienen hambre”.
Los ingredientes principales: simplicidad en su máxima expresión
La magia reside en su sencillez: tomates enlatados, atún envasado en aceite de oliva, ajo, espaguetis secos y una pizca de hojuelas de pimiento rojo. Es un plato que puede estar en la mesa en minutos. La clave es hervir la pasta, sofreír el ajo hasta que esté dorado, cocinar a fuego lento la salsa, desmenuzar el atún y mezclarlo todo. El perejil fresco es una adición bienvenida para darle brillo, pero es completamente opcional.
Elevando lo básico: la calidad importa
Con tan pocos ingredientes, la calidad es primordial. Los tomates enlatados de calidad inferior aplanarán el sabor; el atún seco y de baja calidad lo hará insípido. Derroche en buenos tomates enlatados y, si es posible, utilice atún envasado en aceite de oliva (la ventresca, el corte de panza, es excepcional). Incluso la pasta en sí marca la diferencia: los espaguetis ásperos extruidos con matriz de bronce mantienen la salsa mejor que las resbaladizas variedades de los supermercados.
Los toques finales: la paciencia vale la pena
Si bien esta es una receta rápida, no se apresure. Freír el ajo a fuego lento hasta que esté dorado para evitar el amargor, dejando que su sabor se impregne en el aceite. Sacar la pasta un poco antes y terminarla en la salsa; esto crea una capa brillante con aspecto de tomate. Estos pocos minutos extra marcan la diferencia.
El resultado es una salsa de tomate brillante y sabrosa con generosas hojuelas de atún. Es un plato que transforma una noche agitada entre semana en algo parecido a una comida en la Riviera italiana.
Esta receta demuestra que un sabor increíble no exige horas de preparación. Es un testimonio de cómo los ingredientes bien elegidos, combinados con una técnica cuidadosa, pueden realzar incluso los alimentos básicos más simples de la despensa.




























