George Clooney, conocido por sus carismáticos papeles en éxitos de taquilla de Hollywood, ofrece una visión de un tipo diferente de foco de atención: formar una familia con la abogada de derechos humanos Amal Clooney. En entrevistas recientes para promocionar su película “Jay Kelly”, el ganador del Oscar habló con franqueza de la dinámica de equilibrar la fama mundial con las alegrías y los desafíos de la paternidad.
Clooney enfatiza que él y Amal se esfuerzan por mantener una presencia constante en la vida de sus gemelos, Alexander y Ella, de 8 años. “Intentas controlar el ritmo para que yo lo haga y luego ella esté en casa y luego ella se vaya y yo esté en casa”, le explicó a E! News, destacando el esfuerzo constante que hacen para garantizar que uno de los padres esté siempre disponible. A pesar de su dedicación, Clooney reconoce que lograr el equilibrio perfecto es una búsqueda constante. “Nunca lo vas a hacer bien, nadie lo hace”, admitió. “Pero tú también tienes que ir a trabajar, así que haz lo mejor que puedas”.
Las aspiraciones de Clooney para sus hijos se extienden más allá del mundo del entretenimiento. Cuando se le pregunta a quién espera que emulen, no lo duda: su esposa. “No los quiero en esto”, dijo a Entertainment Tonight, refiriéndose a Hollywood. Incluso expresa admiración por la profesión jurídica que ella encarna y afirma: “Dios mío, ¿una abogada? Eso sería increíble”. Las bromas divertidas con Alexander sobre los disfraces de Halloween, donde el joven prefería a Batman a la interpretación anterior de su padre, subraya el enfoque alegre de Clooney hacia estas ambiciones.
Más allá de las aspiraciones profesionales, los Clooney priorizan la creación de paraísos libres de tecnología para sus familiares e invitados. Amal compartió en una entrevista con la revista Glamour cómo logra esto: “Crear momentos y espacios privados es cada vez más difícil”. “Pero también es por eso que nos entretenemos mucho en casa. Ahora tengo una canasta para teléfonos que uso para llevarme los teléfonos de todos”. Esta “canasta para teléfonos” sirve como recordatorio simbólico del compromiso de la familia con las interacciones conscientes, fomentando conexiones genuinas en la era digital.
A través de estos momentos sinceros y vislumbres detrás de escena, George Clooney arroja luz sobre una verdad universalmente identificable: que la fama y la fortuna no necesariamente simplifican las luchas y los triunfos universales de la paternidad. Los Clooney navegan por este complejo terreno con humor, pragmatismo y, sobre todo, un profundo amor por sus hijos, valores mucho más valiosos que cualquier aparición en la alfombra roja.

































