Ejercicio aeróbico relacionado con un rejuvenecimiento cerebral mensurable

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Una nueva investigación confirma lo que muchos sospechan: el ejercicio aeróbico constante no sólo es bueno para el cuerpo, sino que parece hacer que el cerebro luzca más joven. Un estudio publicado en el Journal of Sport and Health Science encontró que los adultos que practicaban ejercicios cardiovasculares regulares, de moderados a vigorosos, mostraron una reducción demostrable en la “edad cerebral” estimada durante un año, mientras que un grupo de control experimentó un ligero deterioro cognitivo.

El diseño y los hallazgos del estudio

Los investigadores dividieron a 130 adultos sanos (de entre 26 y 58 años) en dos grupos. Un grupo mantuvo sus niveles habituales de actividad, mientras que el otro se comprometió a realizar al menos 150 minutos de ejercicio aeróbico semanal, incluidas sesiones de gimnasio supervisadas y entrenamientos en casa. Las resonancias magnéticas antes y después de la intervención de un año revelaron diferencias sorprendentes.

Aquellos que hacían ejercicio constantemente tenían cerebros que parecían aproximadamente un año más jóvenes según marcadores estructurales. Estos marcadores incluyen un tamaño reducido de los ventrículos (espacios llenos de líquido que se expanden con la edad), una distinción más clara entre la materia gris y la blanca y un volumen de tejido cerebral preservado, todas características asociadas con un envejecimiento más saludable.

Por qué el ejercicio beneficia al cerebro

Los mecanismos exactos aún están bajo investigación, pero los expertos señalan varios factores clave:

  • Aumento del flujo sanguíneo: El ejercicio aumenta la circulación en todo el cuerpo, incluido el cerebro, proporcionando más oxígeno y nutrientes.
  • Producción de factor neurotrófico: La actividad física estimula la liberación de moléculas que apoyan el crecimiento, la supervivencia y la conectividad de las células nerviosas.
  • Regulación de la inflamación: El ejercicio ayuda a moderar los procesos inflamatorios que pueden afectar la función cerebral.
  • Cambios metabólicos: La mejora de la regulación de la glucosa y la eficiencia energética contribuyen aún más a la salud del cerebro.

Como señala el Dr. Kirk Erickson, coautor del estudio, “Estos hallazgos sugieren que la actividad aeróbica constante tiene un impacto real y mensurable en la estructura del cerebro”.

El enfoque óptimo: entrenamiento aeróbico y de fuerza

Si bien el ejercicio aeróbico parece particularmente eficaz, los expertos recomiendan un enfoque combinado. Una combinación de entrenamiento cardiovascular (caminar, andar en bicicleta, natación) y entrenamiento de fuerza puede producir los mayores beneficios cognitivos. La actividad aeróbica mejora directamente el flujo sanguíneo y la aptitud cardiorrespiratoria, mientras que el entrenamiento de resistencia apoya la salud metabólica y otros sistemas críticos para la función cerebral.

Conclusión

Este estudio proporciona evidencia convincente de que el ejercicio puede combatir activamente el envejecimiento cerebral. Si bien se necesita más investigación para perfeccionar los protocolos de ejercicio óptimos, el mensaje es claro: dar prioridad a la aptitud física es una inversión en el bienestar cognitivo a largo plazo. El cerebro, como cualquier otro órgano, se beneficia de la actividad regular y de la circulación adecuada.